14.2.26

Algo grande está ocurriendo [Something Big Is Happening]

Matt Schumer

Versión original en inglés:  https://shumer.dev/something-big-is-happening

Traducido por ChatGpt 5.2, con algunas modificaciones mías (Fernando Rivera) y después del reclamo que le hice porque me censuró casi una página (la parte de los empleos afectados).

[ChatGpt 5.2: “Perfecto. A continuación va la traducción completa e íntegra, sin omisiones, del texto que compartiste:”]

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Remóntate a febrero de 2020

Si estabas prestando mucha atención, quizá notaste que algunas personas hablaban de un virus que se estaba propagando en el extranjero. Pero la mayoría de nosotros no estaba prestando mucha atención. El mercado bursátil iba muy bien, tus hijos estaban en la escuela, ibas a restaurantes, dabas la mano y planeabas viajes. Si alguien te decía que estaba acumulando papel higiénico, habrías pensado que pasaba demasiado tiempo en algún rincón extraño de internet. Luego, en el transcurso de unas tres semanas, el mundo entero cambió. Tu oficina cerró, tus hijos volvieron a casa y la vida se reconfiguró en algo que no habrías creído posible si te lo hubieran descrito un mes antes.

Creo que estamos en la fase de “esto parece exagerado” de algo mucho, mucho más grande que el Covid.

He pasado seis años construyendo una startup de IA e invirtiendo en este sector. Vivo en este mundo. Y escribo esto para las personas en mi vida que no… mi familia, mis amigos, las personas que me importan y que siguen preguntándome “¿entonces cuál es el asunto con la IA?” y reciben una respuesta que no hace justicia a lo que realmente está ocurriendo. Sigo dándoles la versión educada. La versión de cóctel. Porque la versión honesta suena como si hubiera perdido la cabeza. Y durante un tiempo me dije que esa era una razón suficiente para guardarme lo que realmente está pasando. Pero la brecha entre lo que he estado diciendo y lo que en realidad está ocurriendo se ha vuelto demasiado grande. Las personas que me importan merecen escuchar lo que viene, aunque suene a locura.

Debo dejar algo claro desde el principio: aunque trabajo en IA, casi no tengo influencia sobre lo que está a punto de suceder, y tampoco la tiene la gran mayoría de la industria. El futuro está siendo moldeado por un número sorprendentemente pequeño de personas: unos pocos cientos de investigadores en un puñado de empresas… OpenAI, Anthropic, Google DeepMind y algunas más. Una sola corrida de entrenamiento, gestionada por un pequeño equipo durante unos meses, puede producir un sistema de IA que cambie toda la trayectoria de la tecnología. La mayoría de quienes trabajamos en IA estamos construyendo sobre bases que no pusimos nosotros. Estamos viendo cómo esto se desarrolla igual que tú… solo que estamos lo bastante cerca como para sentir primero cómo tiembla el suelo.

Pero ya es momento. No en el sentido de “algún día deberíamos hablar de esto”. En el sentido de “esto está ocurriendo ahora mismo y necesito que lo entiendas”.

19.5.25

El destape de Palma o de la narrativa frívola en el Perú

¿Qué pasa cuando la sociedad colonial (aquella observada y legislada desde el punto de vista de la República de Españoles) se convierte en la sociedad criolla moderna peruana, la que viene después de la independencia, donde aún persiste el chisme de la Lima chismosa?

Hannah Arendt señalaba que la sociedad moderna es una esfera híbrida donde los intereses privados adquieren significado público. ¿De qué manera los intereses privados adquirieron un significado público en la naciente sociedad peruana? Y, más aún, lo privado moderno, señalaba Arendt, tiene como función más apropiada proteger lo íntimo, aquello que hacemos con nuestro cuerpo o entorno a nuestro cuerpo alejado de la mirada de los demás. ¿Qué pasa con esta relación de lo público y lo privado en la naciente sociedad criolla peruana?

1. El chisme, un género discursivo
Sabemos que el chisme es un género discursivo. Lo usamos para comunicar cosas que “nadie” sabe o nuestro interlocutor o interlocutora no sabe, y que se las presentamos envueltas en el aura del secreto (¡A que no sabes! ¡Te cuento la última!). El chisme produce complicidad e interés entre los interlocutores. Va, por lo general, de lo privado a lo público. Trata sobre terceros e implica una valoración de estos terceros. Discute lo que es impropio para la esfera pública y que por eso mismo se ha mantenido como privado. Aquello que, articulado y revelado por el chisme, pica, escuece, escandaliza. Y, claro, podría ser terriblemente destructivo también. Chismear es narrar algo secreto para quien oye. 

23.7.24

¿El lugar de la nación?

Hay dos macro discursos que posicionan temporal, política y moralmente a la nación peruana. Uno se condensa en las disquisiciones de Zavalita, el personaje de Conversación en la Catedral de Mario Vargas Llosa, que pueden resumirse en la pregunta: ¿En qué momento se jodió el Perú? El otro, en las reflexiones intelectuales de González Prada, Mariátegui, Basadre y las distintas versiones del mito de Inkarrí. 

Para el primero la nación existe y está en decadencia. Se constituyó en el pasado y ahora tiene problemas: está “jodida”. La pregunta en cuestión es una falsa pregunta o una pregunta de clase, dado que, para algunos, un sector privilegiado, la nación funcionó como tal, aunque sea precariamente, aunque sea un mito. Fue operativa y ahora (o desde el momento de la pregunta) está “jodida”. Pero para millones de otras personas y sus antepasados que estuvieron siempre “jodidos”, nunca fue, nunca se constituyó para ellos. O simplemente era una nación, allá, que los “jodía”. 

 

Para el segundo, la nación está por concretarse, todavía no es, su lugar es el futuro. Manuel González Prada dijo: ¿Por qué desesperar?, eduquen a lo indios y verán (los verdaderos peruanos); José Carlos Mariátegui soñaba y reflexionaba sobre “la nación futura”, una nación indosocialista; Jorge Basadre hizo un diagnóstico: Perú: problema y posibilidad. José María Arguedas propuso un modelo de nación en Todas las sangres; Aníbal Quijano, siguiendo a Mariátegui y Arguedas, sugirió una ruta en “Lo público y lo privado”. 

 

1.5.16

Pintar en el aire/escribir en el aire


Sobre una visita a Jackson Pollock: A Collection Survey (1934-1954) en el Museo de Arte Moderno de Nueva York, abril de 2016.
A Vicky Guerrero y Carlos Villacorta

¿Qué se pinta cuando se pinta?, ¿antes de que lo figurativo y lo no figurativo cobren forma?, ¿antes de que el sentido fragüe indicándonos las regiones del mundo? Pues, se pinta una superficie. Un lienzo cuyo cuerpo es una malla finísima de hilos, una tabla lisa o un tanto porosa, una lámina de papel sediento, una plancha de metal bruñido, una roca irisada en el estómago de una cueva, un muro de concreto, un cuenco de arcilla, cualquier cosa, algo, donde pueda buenamente asentarse la presión del pincel, la espátula o la brocha.
Allí el trabajo, por ejemplo, del pincel (guiado por la divina mano humana), frota la superficie, inunda los minúsculos poros de color, restriega una forma, concentra un relieve, se desliza en un trazo silencioso que abarca la extensión del brazo. Si es una espátula, o un grueso pincel que acarrea la densidad del óleo o el acrílico, cruje sobre el lienzo. Es el sonido fugaz, sin asidero en el conjunto pictórico, que anuncia el nacimiento del sentido. Un paisaje campestre, rostros que expresan la intensidad de la vida o su desaparición imprevista, intensidades expresionistas o impresionistas, el cromatismo retinto de las zonas altas del mundo, la ausencia de color, la luz o la oscuridad.
Primera sala

16.4.16

Tres historias sobre el infinito o los atributos de la divinidad (3/3)

 
3. La ubicuidad
Una persona tiene un problema. Se acerca a un árbol, piensa y repiensa en el problema y sospecha que tiene la solución. Luego, va, hace lo que tiene que hacer, y resuelve el problema. Está feliz. Recuerda al árbol, podría decirse que le trajo suerte. Otro día, está en un dilema, se acerca al árbol porque cree que el árbol tiene buena vibra. Y en efecto, allí junto al árbol, resuelve el dilema. Se dice con los días, con las semanas, que ese árbol tiene algo especial. Se convierte en su amuleto inmueble al que acude con esperanza y, cada vez más, cierta fe. Incluso algunas veces va porque sí, porque lo carga o la carga con energía positiva, porque allí se siente, como se dice, feliz.

2.4.16

Tres historias sobre el infinito o los atributos de la divinidad (2/3)


2. El saber
Alguien se interna en la Red y pregunta: ¿Cómo esconder las cosas de valor? Y le responden de inmediato con claros y contundentes consejos, en breves líneas o un video, que el mejor lugar es el lugar donde no podrían estar. Otra u otro decididamente va hacia el portal, digamos de Apple para averiguar sobre un adaptador de corriente USB o del Instituto Nacional de Estadística del Perú para averiguar sobre la paternidad o maternidad precoz en la Región Ucayali (¿cuántos son padres entre los trece y lo dieciséis?), y le responden con la precisión de las imágenes o los cuadros estadísticos. Pero también hay otros saberes que no están en la Red, por el momento. Entonces, otra u otro le pregunta a la abuela, o al abuelo que fue cocinero durante años en un barco mercante, cómo se prepara un revuelto de erizos porque quiere prepararlo él mismo o ella misma y porque no hay en el mundo un placer culinario más grande que ése. Luego, saciado el placer del cuerpo, lo embarga un sentimiento de solidaridad con el mundo y decide compartir la receta en la Red. Así, a veces lentamente, a veces con la celeridad del resplandor, la Red se lo va tragando todo. Su apetito de información es insaciable.

23.3.16

Tres historias sobre el infinito o los atributos de la divinidad (1/3)


1. La inmortalidad
En un pueblo, para resolver las riñas los odios las rivalidades entre iguales, y desiguales, o para poner a prueba deportivamente el poderío de cada uno, o simplemente para divertirse poniendo a prueba cierta astucia, se decide que todos los habitantes se enfrentan en un definitivo torneo de damas. Los niños con los niños, los jóvenes con los jóvenes, los adultos con los adultos, los ancianos con los ancianos. Incluso aquellos que no podrían como los recién nacidos o algunos enfermos o los paralíticos, tienen a sus madres, sus parientes, los amigos, algún ser caritativo, o cruel, que juega por ellos o junto a ellos. El asunto es que los que pierden desaparecen.